Panamá y la ONU consolidan su alianza estratégica con un nuevo marco de cooperación para el desarrollo sostenible hasta 2030
30 septiembre 2025
El nuevo acuerdo representa la principal herramienta de planificación, coordinación y rendición de cuentas de la cooperación entre el Estado panameño y el Sistema de la ONU, y define una hoja de ruta conjunta orientada a cerrar brechas estructurales, reducir desigualdades persistentes y acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en consonancia con el Plan Estratégico de Gobierno 2025–2029, la Agenda 2030 y el Pacto del Futuro.
Ciudad de Panamá, 30 de Septiembre de 2025.
El Gobierno de Panamá y el Sistema de las Naciones Unidas reafirmaron su compromiso con el desarrollo sostenible, justo e inclusivo mediante la firma del Marco de Cooperación para el Desarrollo Sostenible 2026–2030, presentado este 2 de octubre en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.
El Marco de Cooperación para el Desarrollo Sostenible 2026–2030, reconoce que Panamá ha logrado importantes avances en crecimiento económico y desarrollo institucional, consolidándose como un país con una fuerte vocación logística, financiera y ambiental. Sin embargo, persisten desafíos estructurales que limitan el ejercicio pleno de derechos de amplios sectores de la población. La concentración del ingreso, la informalidad laboral, las disparidades territoriales y la exclusión de grupos vulnerables y marginados requieren respuestas integrales y sostenidas.
Ante esta realidad, el Marco de Cooperación 2026–2030 propone una estrategia centrada en tres prioridades estratégicas interrelacionadas: una transformación económica justa y sostenible con trabajo decente, servicios sociales básicos de calidad, accesibles e inclusivos, y una gobernanza democrática fortalecida, con instituciones eficaces y centradas en las personas.
Transición económica con inclusión y sostenibilidad.
El primer resultado del Marco se orienta hacia la promoción de modelos productivos más sostenibles, resilientes e inclusivos. Panamá, uno de los pocos países del mundo reconocidos como carbono negativo, cuenta con ventajas estratégicas como su cobertura forestal superior y su compromiso con la transición energética y la bioeconomía.
Este resultado busca fomentar la creación de empleo digno, inclusión de mujeres y jóvenes, mediante el fortalecimiento de la economía local, agricultura familiar y cadenas de valor
sostenibles. Asimismo, se priorizan las energías limpias, el turismo sostenible, la economía circular y digital, reduciendo la huella ambiental, generando resiliencia frente al cambio climático y ampliando las oportunidades para las poblaciones más rezagadas.
La inversión en capital humano será clave en el impulso de programas de formación técnica, capacitación laboral y acceso a tecnología, con enfoque territorial e intercultural, asegurando que las transiciones verdes y digitales sean oportunidades reales para todas las personas, sin dejar a nadie atrás.
Servicios sociales como base de la equidad.
El segundo resultado del Marco impulsará el acceso universal, equitativo y sostenido a servicios sociales básicos de calidad —salud, educación, agua, nutrición, protección social y cuidados—, con enfoque de derechos humanos, género, ciclo de vida y pertinencia cultural. Para responder a desafíos estructurales que afectan de manera desproporcionada a niñas, niños, adolescentes, mujeres, pueblos indígenas, personas mayores, personas con discapacidad, afrodescendientes, personas LGBTIQ+, migrantes, refugiadas y solicitantes de la condición de refugiado. En los territorios indígenas, por ejemplo, la pobreza multidimensional infantil afecta a nueve de cada diez niños y la desnutrición crónica a cuatro de cada diez.
También se promoverán sistemas integrales de atención en salud y educación, con atención primaria fortalecida, salud materna y neonatal, educación sexual integral y programas para reducir el abandono escolar. Además, se dará impulso al sistema de cuidados, clave para avanzar en igualdad de género y aliviar las cargas desproporcionadas que enfrentan las mujeres en el trabajo no remunerado.
El fortalecimiento institucional será central porque se apoyará la planificación, presupuestación y monitoreo de políticas sociales con enfoque de género, derechos humanos y diversidad, así como la mejora de registros únicos y sistemas de información que permitan llegar efectivamente a quienes más lo necesitan.
Gobernanza democrática y Estado al servicio de las personas.
El tercer resultado se enfoca en fortalecer las capacidades del Estado para garantizar una gobernanza transparente, eficiente y participativa, capaz de garantizar el acceso equitativo a la justicia, prevenir la violencia y promover cohesión social.
De igual manera se promoverá que las instituciones públicas —desde el nivel nacional hasta el local— sean más inclusivas, digitales, sensibles al territorio y a las necesidades reales de la población. Se fortalecerán marcos normativos, estrategias de modernización, mecanismos de participación ciudadana y uso de datos para una toma de decisiones basada en evidencia.
Este resultado reconoce el valor de una ciudadanía activa y empoderada. Por ello, se impulsará la participación efectiva de mujeres, juventudes, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y otros grupos excluidos en los espacios de planificación y evaluación de políticas públicas. También se priorizarán acciones para garantizar una respuesta institucional eficaz ante la violencia de género, la trata de personas y otras formas de discriminación.
Una construcción colectiva, con todas las voces.
La formulación del Marco de Cooperación fue un proceso amplio, consultivo e inclusivo, desarrollado entre febrero y abril de 2025, que involucró a más de 200 personas de distintos sectores entre representantes del Estado, pueblos indígenas, juventudes, sector privado, sociedad civil, academia, organismos internacionales y comunidad diplomática.
La consulta nacional incluyó a los territorios indígenas del país en espacios conjuntos de cocreación con el Gobierno y el Sistema de Naciones Unidas, marcando un hito en la construcción de políticas públicas con enfoque intercultural. Este enfoque participativo permitió no solo escuchar, sino incorporar activamente las prioridades, saberes y propuestas de quienes han estado al margen de la dinámica del desarrollo.
Alianzas y financiamiento para transformar.
La implementación del Marco estará guiada por una estructura de gobernanza conjunta, liderada por un Comité Directivo copresidido por la Cancillería y la Coordinación Residente del Sistema ONU. También, se conformarán Grupos de Prioridad Estratégica coliderados por ministerios y agencias de las Naciones Unidas.
En materia financiera, se contará con un Marco Plurianual de Financiamiento que permitirá movilizar recursos de forma integrada y estratégica, alineando fondos públicos, privados y de la cooperación internacional. Se fortalecerán alianzas con organismos financieros como el Banco Mundial, Corporación Andina de Fomento (CAF - Banco de Desarrollo de América Latina),
Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros, y se promoverán los instrumentos innovadores de financiamiento climático y mixto.
Este nuevo ciclo de cooperación se alinea con los compromisos internacionales asumidos por Panamá en el marco de la Agenda 2030 y el Pacto del Futuro. Más allá de los compromisos técnicos,
representa una oportunidad histórica para avanzar hacia una prosperidad equitativa, resiliente y sostenible, donde todas las personas —en especial las que se están quedando atrás— puedan ejercer plenamente sus derechos y participar activamente en la construcción del país que sueñan.
Con este nuevo Marco de Cooperación, Panamá y las Naciones Unidas, reafirman su compromiso compartido de construir una sociedad más equitativa y resiliente. Más allá de los compromisos en papel, el verdadero desafío será traducir esta mirada al futuro en resultados tangibles que mejoren la vida de las personas, especialmente de quienes más lo necesitan.